DOYANG

“Lugar de Nacimiento”

Antiguamente los monjes budistas daban este nombre al lugar o sala del monasterio donde los discípulos se reunían con el maestro para la meditación, los rezos, las ceremonias, etc... y era considerado un recinto sagrado, digno del mayor respeto.

Dada la influencia del SON-DO y de la filosofía budista en las Artes Marciales, éstas aceptaron el nombre de Dojang para designar la sala de práctica donde se estudia un Arte Marcial. A ella se acude no sólo para mejorar la técnica, sino para forjar el carácter, meditar y alcanzar un mayor conocimiento de si mismo.

En nuestros días el Dojang debe seguir siendo el lugar donde acudimos para educar y mejorar nuestro carácter y personalidad, forjar el espíritu, mejorar las condiciones físicas del cuerpo, enfrentarnos con nosotros mismos (miedos, inhibiciones, bloqueos psicológicos etc..) y probarnos.

Normalmente es una sala rectangular cuyo suelo está cubierto de tatamis. La decoración de esta sala debe ser sobria, sencilla, digna y agradable, en la que debe resaltar la limpieza y el orden.

El Dojang es un lugar consagrado al propio perfeccionamiento físico y moral, por lo que el comportamiento de maestro y alumno debe ser digno, respetuoso y correcto consigo mismo y con los demás, los objetos, las armas, etc..., observando todas las reglas de etiqueta, lo que deriva en una autodisciplina que va a influir positivamente sobre la personalidad y el carácter.

El maestro no ha de olvidar que depende de él crear un clima agradable, serio, distendido y respetuoso con las tradiciones y la cortesía propia de las Artes Marciales, el comportamiento de los alumnos e incluso su progreso, dependen del respeto que el maestro demuestre por el Dojang.

El ambiente en el Dojang debe respirar sencillez, silencio paz, que induce a la calma, el respeto, la amistad, la alegría, etc.. y predisponga a la unificación cuerpo-mente, al estudio, al trabajo, al sacrificio, y al mejoramiento de todas las cualidades humanas.

El silencio es la condición fundamental para concentrarse, aprender y realizar correctamente las técnicas. Se ha de practicar sin hablar, sin comentarios, pidiendo explicaciones solamente cuando sea imprescindible. Los gestos o movimientos equivocados también pueden ser corregidos en silencio. No puede haber calma interior ni progreso en un ambiente donde no hay respeto por el lugar en el que buscamos nuestro mejoramiento.

Al entrar en el Dojang procuraremos dejar en la puerta, nuestro ego, defectos, preocupaciones, etc.. disponiéndonos a ser receptivos y humildes, condiciones indispensables para aprender y mejorar.

De esa manera, por ser el lugar donde se vuelve a resurgir, mejorando como persona, es por lo que se le llama "Lugar de Nacimiento"

 

INSTALACIONES SUNG LI DOYANG
VOLVER INICIO